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Argentina sufre un escenario climático sin precedentes en la agricultura moderna. Con un nuevo recorte de 7,5 millones de toneladas se actualiza el número de producción de soja a 27 millones. De esta manera se estima que ya se ha perdido el 45% de la producción esperada al inicio de la campaña.

 

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Entre Ríos y Santa Fe son las provincias más golpeadas y las de peores marcas. En términos de rindes, Entre Ríos alcanzaría un promedio de solo 11 quintales por hectárea y Santa Fe 16,7. Buenos Aires les sigue con 20,5 quintales, Córdoba cae, pero en menor medida, con una media provincial de 23,7 quintales. En términos de producción y comparando con el año anterior (año que también fue alcanzado por la falta de agua) Santa Fe dejará de producir 5,8 Mt, Córdoba 10 Mt y Buenos Aires 11,1 Mt.

Sin un cambio de escenario climático a la vista, se advierten nuevos recortes. La cantidad de hectáreas a las que no se le están haciendo tratamientos contra malezas y plagas y las hectáreas que se han desecado en estas últimas tres semanas es alarmante. Esto es muy marcado en sojas de segunda pero también se ve un rápido deterioro en sojas de primera.

El guarismo de marzo deja al ciclo 2022/23 como la peor cosecha de las últimas 15 campañas, quedando incluso muy por debajo de la 2008/09 (31,8 Mt).

Se estima, a nivel país, en 2,6 millones de hectáreas la superficie sembrada con soja que podría no cosecharse en el 2022/23. Se trata de un nuevo récord que marca la brutal sequía que sigue sufriendo nuestro país. El área perdida duplicaría el récord previo, el de 2017/18, cuando no se habrían cosechado 1,3 M ha. Lamentablemente, se advierte que ante el actual escenario de pérdidas masivas y sin perspectivas de un cambio radical en los pronósticos climáticos en gran parte de la región pampeña, la cifra podría quebrar en breve el nivel de 3 M ha.

A nivel nacional, con 27 Mt habrá casi un 36% menos de cosecha que hace un año atrás, cosecha también afectada por la falta de agua. Se estima un rinde nacional de 20,3 qq/ha.

El escenario climático de la campaña gruesa 2022/23 tiene los dos peores aspectos de las dos peores campañas de granos gruesos de los últimos 20 años. En este ciclo, el inicio fue mucho más seco que el del 2008/09, con récord en hectáreas que no lograron sembrarse o se sembraron muy fuera de época. Por otro lado, este ciclo está cerrando mucho más seco que la gruesa 2017/18 y con marcas térmicas que son récords desde 1906.

En la provincia, la Bolsa de Cereales estima que el ciclo 2022/23 realmente se caracteriza por “un escenario climático hostil”, con altas temperaturas (muy superiores a lo esperado) asociado a una sequía sin precedentes, donde día a día la oleaginosa experimenta pérdidas en el rendimiento potencial.

El estado fenológico de la gran mayoría del área cultivada se encuentra en etapas reproductivas (salvo lotes de segunda sembrados en fechas muy tardías). Reportan que se evidencia un constante aborto de flores y chauchas, ya que el cultivo no logra avanzar en el desarrollo y, por lo tanto, permanece entre R3 (inicio de formación de vainas) a R4 (fin de formación de vainas).

A nivel provincial la condición de la oleaginosa se califica como muy buena apenas el 3%, bueno el 13%, egular el 31%, malo el 29% y dan por perdidos el 24% de los lotes cultivados.

Actualmente los lotes con una condición calificada de buena a muy buena apenas abarcan el 16 % del área total y es importante destacar que, en los últimos 15 días se registró una caída de 13 % dentro de estas categorías.

El rendimiento de indiferencia para la soja total es de 1.838 kg/ha, lo cual representa por hectárea sembrada de 826 kg/ha. Esta estimación proyecta una pérdida para Entre Ríos de 294.700.000 dólares.

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