- Publicidad -


Productores hortícolas de la provincia implementaron la siembra de franjas florales, respaldada por el INTA, para controlar las plagas, promoviendo la protección del entorno natural y la diversificación. De qué se trata este método.

 

- Publicidad -


En campos del norte entrerriano surgió una propuesta en la lucha contra las plagas. El control biológico por conservación, adoptado por un establecimiento hortícola, es un ejemplo de innovación y compromiso con el cuidado del medio ambiente.

Esta estrategia, respaldada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Concordia, se basa en el concepto de plantar franjas florales junto a los cultivos principales. En ese sentido, la finalidad es atraer insectos beneficiosos que actúen como depredadores naturales de las plagas, reduciendo así la necesidad de utilizar productos químicos nocivos para el ecosistema. Además, esta práctica contribuye a la polinización y a la protección de la biodiversidad local.

La experiencia en “La Marta” comenzó en 2011, cuando el establecimiento inició su transición hacia prácticas agroecológicas. Desde entonces, el equipo del INTA colaboró en el desarrollo y perfeccionamiento de esta innovadora técnica. La implementación de franjas florales, como parte integral del paisaje agrícola, demostró resultados prometedores en la regulación natural de las plagas, especialmente en cultivos de repollo.

Las franjas florales ofrecen una alternativa ambientalmente amigable en la agricultura

En tanto, Beatriz Díaz, especialista del INTA y líder de este proyecto, destacó los avances obtenidos. “Mediante la adición estratégica de cultivos de servicio y la creación de franjas florales multifuncionales, se fortaleció el control biológico y se fomentó la biodiversidad en el entorno agrícola”, señaló.

Asimismo, la siembra de flores para proteger los cultivos es un claro ejemplo de cómo la biodiversidad puede ser aliada en la producción de alimentos sanos y respetuosos con el medio ambiente. “Para la elección de las especies constituyentes de la franja floral se consideró la factibilidad de su comercialización, dándole así un valor económico a esta tecnología de proceso”, explicó Díaz. Además, destacó que se tuvo en cuenta su valor estético y su impacto positivo en las personas que trabajan y viven en el establecimiento.

En cuanto a la instalación de la franja floral, Díaz detalló que se ubicó adosada al exterior de un invernadero para minimizar la ocupación de superficie productiva. La composición incluyó especies vegetales de cuatro familias botánicas con diferente funcionalidad. “Se combinaron ‘plantas trampa’, ‘plantas repelentes’ y ‘plantas insectario’ para crear un ecosistema equilibrado que fomente la regulación natural de plagas”, añadió.

Entre las especies seleccionadas, se incluyeron aromáticas como tomillo, orégano, albahaca, salvia y lavanda como plantas repelentes. La caléndula fue utilizada principalmente como planta trampa, mientras que las plantas insectario fueron especies ornamentales como aliso, centaurea, orlaya y Glandularia Alba INTA. Esta selección garantizó una provisión continua de recursos a los insectos benéficos durante todo el año.

“Al inicio del invierno, las especies comenzaron a florecer alcanzando el pico de floración en los meses de septiembre y octubre, cubriendo los requerimientos de alimento y brindando refugio a los enemigos naturales”, explicó Díaz. Esta abundancia de flores atrajo insectos depredadores y parasitoides de las plagas, lo que resultó en un control efectivo de las mismas en los cultivos asociados.

Las interacciones multitróficas que se establecieron entre las comunidades de plagas, enemigos naturales y las plantas asociadas, tuvieron un impacto positivo en el control de las plagas en los cultivos de repollo aledaños”, destacó Díaz. Esta reducción en el uso de bioinsumos no solo benefició económicamente al establecimiento, sino que también promovió prácticas agrícolas más sostenibles.

Los propietarios mostraron sorpresa ante el éxito de las franjas florales

Por su parte, Rosa Milera, productora y responsable del establecimiento, expresó su sorpresa ante el éxito de la implementación y comercialización de las franjas florales. “Es una muy buena puerta para explorar, trabajar y aprender. Y nos gusta porque es innovador”, afirmó. Esta experiencia abrió nuevas perspectivas para el establecimiento, tanto en términos de producción como de comercialización.

“Esta experiencia permite poner de manifiesto cómo la conservación y la producción pueden abordarse desde un enfoque holístico”, concluyó Díaz. (Intainforma)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here