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“Es un vecino de la zona que tenía una Ford que no era nueva y que tenía los amortiguadores modificados”, indicó el juez que lleva adelante la causa de los Gill.

A 21 años de la desaparición de la familia Gill en la ciudad entrerriana de Nogoyá no hay sospechosos ni imputaciones, ni siquiera una figura penal. No obstante, la Justicia investiga por estas horas una nueva pista surgida del testimonio del empleado de una funeraria y crece la expectativa sobre la posibilidad, por fin, de resolver el misterio.

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En este marco, Elonce dialogó con Gustavo Acosta, titular del Juzgado de Garantías de Nogoyá, quien tiene la causa desde 2015 y explicó a que se deben las pistas de última hora.

“Este caso sobre la desaparición de toda una familia, datos del año 2002. Asumí en el juzgado en 2015 y con María Gallego, quien es la víctima, realizamos diversas gestiones intentando reactivar la gestión de la causa y, en ese marco, como última novedad tuvimos un dato muy inicial para trabajar. Quiero ser realista y no generar expectativas que a veces no se cumplen”, comenzó explicando el Juez a Elonce.

“María Delia se encuentra con un empleado de una funeraria de Nogoyá en el Hospital San Blás, que le notificó de que en un velorio que había servido en el año 2017 se encontró con una persona que asistió allí y que era pariente del difunto, donde invocaba ser de la zona rural de Crucesitas Séptima o Don Cristóbal Primero que tenía información sobre la causa de este hecho. Manifestó conocer al dueño del campo, a los integrantes de la familia Gallego, y ser un vecino que conocía a todas las personas y que tenía mucha información sobre el caso”, reveló Acosta.

Además, sumó: “El empleado de la funeraria en algún momento le manifestó a María y, posteriormente, tuvimos dos reuniones, donde en el tercer encuentro no pudo precisar de que el velorio se hizo en el año 2017, que el difunto era tal persona, que deberían buscar porque era pariente de la persona que había fallecido y tenía un vehículo de determinadas características”.

En relación a como continua la investigación, el juez explicó que “el paso posterior es tratar de ubicar a esa persona de avanzada edad, con lo que nuestra próxima actividad es ubicarnos en la zona rural y tratar de identificar quién era esa persona que invocaba saber del tema, después de eso saber qué información útil hay”.

Respectó a como llegan a esta nueva pista, Acosta comentó: “María que es la abuela de los cuatro chicos y la madre de Norma, lo encuentra en el Hospital San Blas hace más de un año y es esta persona es la que le comienza a relatar esta historia. Luego tuvimos tres entrevistas más donde en la última nos dio precisiones, que es un primer paso y algo muy inicial”.

La persona que buscan

“Es un vecino de la zona que tenía una Ford que no era nueva y que tenía los amortiguadores modificados, es el dato que tenemos y por eso mañana vamos a entrevistaros con vecinos de la zona para saber si podemos saber de quién se trata”, informó el Juez.

Las últimas investigaciones

“En los últimos años han aparecido testigos que han manifestado su información y eso se ha convertido en medidas concretas como allanamiento y excavaciones que hasta ahora han dado negativo”, expuso Acosta.

“Todo lo que hemos gestionado ha tenido resultado negativo, pero, aun así, estamos obligados a seguir trabajando esta causa porque está implicada toda una familia que el Estado todavía no les ha dado respuestas a los familiares de qué es lo que pasó con ellos”, añadió.

Recompensa

Para concluir, el juez que lleva adelante la causa desde 2015, proclamó: “Entre las cuestiones que nosotros gestionamos fue que el equipo argentino de Antropología Forense nos auxilia en determinadas actividades que realizamos en el marco de la investigación y lo que gestionamos es una recompensa de 9 millones de pesos para cualquier persona que tenga un dato preciso y que pueda ser verificado en la realidad que es un dato útil”.

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