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Entre Ríos mantiene la posición de liderazgo nacional en producción de miel, superada sólo por Buenos Aires. Cuenta con aproximadamente 3.350 productores, alcanzando un total de 840.000 colmenas distribuidas en 11.080 apiarios diseminados por todo el territorio.

 

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En el ámbito internacional, Argentina es el tercer productor después de China y Estados Unidos. Según datos del Consejo Federal de Inversiones, esto representa el 70 por ciento de la miel producida en el hemisferio sur del continente americano, a la vez que concentra el 25 por ciento de la producción y el 6 por ciento del total mundial.

Como sucedió con el resto de las cadenas productivas, las condiciones climáticas recientes han mermado la producción anual de miel en nuestra provincia, bajando de más de 14.000 toneladas en el periodo 21/22 a menos de 5.000 en 22/23.

El coordinador de Apicultura de Entre Ríos, Facundo Rey, remarcó las importancias de las cooperativas apícolas, e informó que actualmente existen 25 entidades conformadas por cerca de 800 productores; de las cuales 14 se encuentran nucleadas en la Federación de Cooperativas Apícolas de Entre Ríos (Fecaer). “Con 225 salas de extracción y 24 fraccionadoras habilitadas, la provincia representa más del 21 por ciento de la producción nacional de miel y derivados. Este modelo asociativo funciona como catalizador para incorporar nuevas tecnologías que preservan la condición del producto como un alimento saludable, ecológico y orgánico”, subrayó el funcionario, sumando que “a pesar de las adversidades climáticas, Argentina aumentó considerablemente de forma interanual la cifra tanto de productores registrados, de 11.532 a 19.163, como de colmenas: de 2,5 millones a cerca de 3,95 millones. Todo esto según datos comparativos del Registro Nacional de Productores Apícolas entre los dos últimos periodos”.

A su vez, Rey resaltó ejes estratégicos para el fortalecimiento de la cadena, tales como el Laboratorio Provincial de Análisis de Mieles, habilitado por Servicio Nacional de Sanidad Animal; o el Plan Sanitario Apícola, el cual nuclea todos los aspectos sanitarios de la apicultura para la construcción de información precisa sobre enfermedades de la colmena. “El objetivo de esta política es poder generar y difundir conocimiento en torno al manejo de la colmena y el monitoreo de enfermedades que afectan a la actividad, como así también acompañar al sector para su desarrollo a través de líneas crediticias para la realización de inversiones, fortalecimiento de la comercialización a través del acompañamiento en certificaciones claves de comercio justo, producción orgánica y ampliación de los mercados”, acotó.

Otra herramienta importante que posee la provincia para contribuir a la actividad es la Escuela de Formación Apícola, la cual busca impulsar capacitaciones para aumentar las capacidades locales de las familias apícolas; como así también continuar instalando proyectos de innovación aplicados en apiarios centinela, para el estudio de distintos aspectos productivos y sanitarios que permitan desarrollar alertas tempranas de problemas en las colmenas en coordinación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

“La cadena de valor apícola es un ejemplo de desarrollo e innovación. Se trata de una actividad que genera empleo desde emprendimientos familiares que llegan a comercializar en el mercado internacional”, sentenció Rey.

 

 

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