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Este daño nervioso fue observado incluso en personas que padecieron cuadros leves de la enfermedad. Según investigadores, no parece estar causado por la infección en sí misma, sino por la reacción inmunitaria que el virus desencadena.

A casi dos años de declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la pandemia por COVID-19, los expertos siguen sin encontrar respuesta a algunos de los interrogantes que presenta el virus.

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Con el transcurrir del tiempo y el devenir de la pandemia, los médicos comenzaron a ver en pacientes que habían atravesado un cuadro de COVID-19 signos y síntomas de lo que luego dieron en llamar COVID prolongado, long COVID o síndrome post COVID. Se trata ni más ni menos de afectaciones en órganos que van más allá del sistema respiratorio y que son propias del cuadro inflamatorio sistémico que provoca el SARS-CoV-2 en el organismo.

Ahora, un reciente estudio halló que la causa de una de las secuelas de la infección por el nuevo coronavirus podría ser el daño nervioso.

Según un artículo publicado en la revista Neurology, algunos pacientes con COVID prolongado sufren de una forma de daño nervioso persistente que a su vez puede conducir a fatiga, cambios sensoriales y dolor en las manos y en los pies.

Este daño nervioso fue observado incluso en personas que padecieron cuadros leves de la enfermedad, y según los investigadores, no parece estar causado por la infección en sí misma, sino más bien por la reacción inmunitaria (y, concretamente, inflamatoria) que el virus desencadena en el organismo.

“Entre los pacientes evaluados con COVID prolongado, la neuropatía de fibras pequeñas prolongada, a menudo incapacitante, después del SARS-CoV-2 leve fue lo más común, comenzando dentro de un mes del inicio de COVID-19. Diversas pruebas sugirieron que la desregulación inmunitaria desencadenada por infecciones era un mecanismo común”, publicaron los autores entre las conclusiones de su trabajo.

Concretamente, este daño nervioso afecta al sistema nervioso periférico y es específicamente prominente en las células de fibra pequeña.

Los investigadores estudiaron 17 pacientes, de una edad media de 43,3 años y observaron que “la evidencia indirecta vincula al COVID prolongado con la polineuropatía incidente que afecta los axones de fibras pequeñas (sensoriales/autonómicos)”.

Además, tal como explicaron, parece ser una complicación bastante prevalente: de entre los participantes en el estudio (que, por otra parte, tiene la limitación de basarse en una cohorte de pacientes bastante pequeña), un 59% padecía neuropatía compatible con COVID-19.

En general, el hallazgo es consistente con otros tipos de daño nervioso observados en pacientes con COVID, en los que parece que la complicación no está causada tanto por el ataque del virus en sí, sino más bien por una respuesta inmune excesivamente agresiva.

Estudios anteriores daban cuenta de lesiones en los pies, similares a las ocasionadas por los conocidos “sabañones”, y de las que los expertos habían concluido que podrían deberse a que el cuerpo ataca por error el tejido sano. Algo así como una respuesta autoinmune al virus.

Uno de los problemas que plantea este descubrimiento es que se trata de un tipo de daño bastante complicado de tratar. Así, de los pacientes identificados en el trabajo, que fueron tratados con tratamientos inmunoterapéuticos (como inmunoglobulinas o corticoesteroides) sólo un 52% experimentó una mejoría, sin que ninguno lograse la completa remisión de los síntomas.

Es por eso que entre las conclusiones, los autores instaron a las personas que experimenten síntomas neurológicos derivados del COVID -o que hayan aparecido luego de la enfermedad y no tengan otra causa identificable- que consulten con un especialista, ya que es esencial identificar el tipo concreto de neuropatía para poder establecer la alternativa terapéutica más eficaz en cada caso.

Fuente: Infobae

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